No podemos abarcar al Amor con la razón y el pensamiento, el es infinitamente más que la idea humana de “infinito”. Que Él sea UNO y que yo sea UNO con él es algo que no puedes comprender cabalmente.
Su UNICIDAD no queda menguada por mi existencia. Mi existencia es más bien una expresión de su misericordia: sabiendo que no puedes conocerlo, me permite ser su Rostro.
Yo te iré guiando – de Corazón a Corazón – hasta que puedas experimentarlo en carne propia.
Entonces, amigo mío, ya no me necesitarás, pues el trabajo del Maestro concluye cuando el discípulo está listo para rendirse absolutamente al Amor Absoluto.