"Un hijo de Arabia nacido en Al Andalus hace
ochocientos años dijo: ¡Ah, quien caiga enfermo de amor por Jesús, ése ya no
tiene cura!
El
misterio de Jesús se oculta a través de los siglos y de los intereses de los
hombres que han querido negociar con su Espíritu.
Jesús fue
el Maestro de derviches y el Maestro de la humanidad más grande de todos los
tiempos, Hijo del Señor y enviado por el único y verdadero Maestro que es Dios.
De hecho,
todo el legítimo legado sufí no es sino la continuidad de la senda original que
el Gran Sheij de Nazaret trazara hace ya más de dos mil años. ¡Pensad! Los
derviches se reúnen alrededor de un Maestro Espiritual que ha alcanzado la
iluminación y que les muestra el Camino hacia el Reino de los Cielos. Eso fue
lo que hizo Jesús con todo aquel que quiso escucharle y seguir su Senda.
Jesús
sanaba a los enfermos administrándoles Agua Viva. Siguiendo su ejemplo, muchos
grandes Maestros Iluminados han dado de beber al mundo de esa misma Agua
procedente de la Fuente Original, vertida en el Corazón del Cristo y cedida por
él al alma de los santos, calmando totalmente la sed y curando no solamente el
cuerpo, sino también el espíritu, trascendiendo la muerte y resucitando
Lázaros.
El modo
de vida de Jesús y de los apóstoles es calcado hoy por todas las órdenes
místicas y seguido por todo aquel que tiene inteligencia y se encuentra en la
estación del Amor por el Amigo.
Las
iglesias no han sabido descorrer el velo del secreto de la Pobreza que Jesús
predicó y su manera de vivir no tiene nada que ver con la del Hijo del hombre.
Jesús es
el gran misterio del Amor de Dios encarnado."