El sufismo es un camino espiritual centrado en el Amor. Los sufis vivimos enamorados del Buen Dios - a quien podemos llamar Allah, Yavé o Jeová, puesto que "no tiene nombre, pero responde por cualqier nombre con que lo invocas" - y vivimos esta vida como un acto de amor y servicio.
Los sufis (o sufíes) existimos desde tiempos inmemoriales. No siempre hemos sido llamados sufis, pero ahora se nos conoce por este nombre que, lejos de definirnos, apunta a la realidad de lo que somos: amados de Aquel a quien amamos.
A lo largo de la historia, el sufismo se ha abierto al diálogo con los místicos y místicas de otras tradiciones, en un diálogo fructífero que ha llevado a adoptar distintas disciplinas que ayuden a los seguidores del Camino a profundizar su experiencia amorosa desde su situación personal, histórica y geográfica concreta, por ello existen diversas tradiciones u órdenes sufis.
La más conocida, sin duda, es la tradición de los Derviches, sufis que entran en comunión con El Uno a través del canto y del giro. Hay sufis que dependen directamente de la espiritualidad Islámica, pero hay quienes están más cerca de la espiritualidad Hindú. Hay quienes cantan, quienes danzan; los que buscan el éxtasis unitivo y los que “aúllan” el Nombre divino. Hay sufis que viven en la más absoluta pobreza y quienes usan el silencio como Camino para llegar al Amado.
Lo que nos une es el Amor con el que deseamos perdernos absolutamente en el Divino ya desde ahora, pues los sufis anehlamos “morir antes de nuestra muerte” a fin de que el Uno pueda ser en nosotros y nosotros en él.
Yo soy un sufi jesuánico, pues Jesús de Nazaret es mi Maestro y guía. Invoco al Divino como “el Buen Dios”, siguiendo el ejemplo de Jesús que le llamó “Abba” (literalmente: “papito querido”, término con el que Jesús quería resaltar la bondad, el amor, la cercanía y calidez de Dios)
Me llamo “jesuánico” para enfatizar que no sigo el dogma cristiano, sino las tradiciones sufis sobre Jesús y, lo más importante, la verdad que él revela al Corazón de quien le ama y le sigue. Podría llamarme "sufi cristiano", pero habría que explicar que no soy cristiano como los demás cristianos. Hay entre nosotros los sufis quienes se han llamado "sufis crísticos" pero la palabra me enreda. El Islam nos ha llamado "ISAWI", los que son de Isa (Jesús). Me encanta este nombre.
Jesuánico hace referencia a Jesús de Nazarte, el ser humano, el hijo de José y María, judío hasta su muerte, que vivió enraizado en Abba, pero buscando la liberación de los marginados, la salud de los enfermos y "haciendo el bien a todos" como dicen las Escrituras.
En este espacio iré desgranando lo que es para mi el Camino sufi de seguimiento a Jesús.