viernes, 25 de mayo de 2012

El Gran Sheij de Nazaret

Comparto un mensaje de un sufí seguidor de Jesús:


"Un hijo de Arabia nacido en Al Andalus hace ochocientos años dijo: ¡Ah, quien caiga enfermo de amor por Jesús, ése ya no tiene cura!


El misterio de Jesús se oculta a través de los siglos y de los intereses de los hombres que han querido negociar con su Espíritu.
 

Jesús fue el Maestro de derviches y el Maestro de la humanidad más grande de todos los tiempos, Hijo del Señor y enviado por el único y verdadero Maestro que es Dios.
 

De hecho, todo el legítimo legado sufí no es sino la continuidad de la senda original que el Gran Sheij de Nazaret trazara hace ya más de dos mil años. ¡Pensad! Los derviches se reúnen alrededor de un Maestro Espiritual que ha alcanzado la iluminación y que les muestra el Camino hacia el Reino de los Cielos. Eso fue lo que hizo Jesús con todo aquel que quiso escucharle y seguir su Senda.


El Sheij, Maestro o Gurú, enseña a los derviches las oraciones que les han sido inspiradas directamente por el Hacedor, con las que ellos mismos han podido manifestar la Trascendencia y la Eternidad. El Padre Nuestro y el Sermón de la Montaña son eso y mucho más.
 

Jesús sanaba a los enfermos administrándoles Agua Viva. Siguiendo su ejemplo, muchos grandes Maestros Iluminados han dado de beber al mundo de esa misma Agua procedente de la Fuente Original, vertida en el Corazón del Cristo y cedida por él al alma de los santos, calmando totalmente la sed y curando no solamente el cuerpo, sino también el espíritu, trascendiendo la muerte y resucitando Lázaros.
 

El modo de vida de Jesús y de los apóstoles es calcado hoy por todas las órdenes místicas y seguido por todo aquel que tiene inteligencia y se encuentra en la estación del Amor por el Amigo.
 

Las iglesias no han sabido descorrer el velo del secreto de la Pobreza que Jesús predicó y su manera de vivir no tiene nada que ver con la del Hijo del hombre.


El Legado de Jesús, y de los Profetas y santos anteriores y posteriores, está vivo hoy en la tradición sufí. Realmente, el sufismo cristiano original es el verdadero legado de la iglesia primigenia, el legado de Cristo. La imitación de Jesús es el camino de los pobres de Dios. Los que ansiamos horadar este sendero esperamos en la Taberna poder cambiar nuestro mosto por el vino añejo.
 

Jesús es el gran misterio del Amor de Dios encarnado."

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