martes, 31 de julio de 2012

De un sufi cristiano de Egipto

"Mi maestro es Jesús, lo llevo en el corazón y hablo con él cada día y me dejo llevar por su ejemplo y por su voz, la cual oigo dentro de mí cuando todo está en calma, pues Jesús no ha muerto ¡Él está vivo!
El nazareno fue el Maestro enviado por el único Maestro para ofrecernos una nueva alianza más perfecta y espiritual que la anterior.
Tu reino no es de este mundo, pero tienes que retomar el Camino, experimentar las Señales que Dios pone en tu vida sin juzgar previamente hacia dónde te llevarán. El Espíritu Santo guía los pasos de todos los hombres que se ponen en Manos de Dios imitando a Jesús. Hacia Él es el Retorno. En Él creemos y en Él confiamos, en Sus Manos encomendamos nuestros espíritus.
 
Quiero decir que te dejes llevar hacia donde Él quiera guiar tus pasos, pues aunque el Camino sea duro, hacia Él es el Retorno. Quiero decir que pongas todo tu ser, tus actos, vida, pensamientos y aspiraciones a Sus Pies. Ése es el comienzo, ése es el primer paso del caminante en la senda de los sufíes cristianos.
 
Arrepiéntete de todos tus pecados, promovidos por tu ego, acepta a Jesús en el corazón como tu Maestro y cambia tu raza, que desciende de Adán, por la raza del nuevo Adán que es Cristo, quien bautiza con fuego y hace nuevas todas las cosas pues el fuego de la pasión por Dios quema del corazón todo lo que no es Dios. Luego, ponte por completo en Sus Manos y di, junto a Pablo: “Todo lo puedo siguiendo a Cristo, pues Dios me fortalece.”
 
Debes buscar lo que queda del mensaje original de Jesús en tu alma y no fuera de ella. Debes borrarlo todo y empezar de nuevo sin el color de ningún gusto o predilección preconcebida. Buscando lo que otros han dicho y creído de Jesús, te has olvidado de Dios y de imitar verdaderamente a Cristo.
Recuérdalo de nuevo, en la mañana y en la noche. Sobre todo, ponte de rodillas e inclínate ante tu Señor cuando en la mañana no es de día y en la tarde no es de noche. Levántate y recuerda. ¡Bautízate con el fuego de la Pasión y cambia tu mosto por el vino añejo!
 esús condujo a todos los seres hacia Dios, no puedes conocer a Hijo sin Amar al Padre y viceversa. Sólo haciendo lo que Jesús hacía, serás realmente su discípulo. Él dijo: No todo el que diga Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la Voluntad de mi Padre.
La Taberna es un estado. Todos los que entramos en ella deseamos imitar a Jesús siguiendo sus pasos. Le reconocemos como el Maestro enviado por el único Maestro y nos ponemos por completo a su servicio.
La Taberna es el lugar de los que lloran y sufren por la separación del objeto de su amor.
Es el círculo secreto de los corazones que danzan como juncos arrullados por la corriente del río sagrado cuyo nombre se esconde bajo los designios del Altísimo y que conduce inexorablemente hacia Su Divina Presencia.
Es la reunión de los hombres notables que se han despojado de todo y solo a Dios se han dado. En ella no hay nada, ni en ella habita nadie… ése es el secreto de la Hermandad en la Taberna, donde solo se respira el perfume de la Pasión y Dios se manifiesta.
El camino hacia ella nos lo enseñó el Hijo del Hombre, pero acceder a su interior no es tarea sencilla pues a su guardián no lo puedes engañar. Cuando consigues entrar es como un manicomio pues todos, dentro, están locos y el único lenguaje es el de la locura. Los que en ella residen son extraños a todo salvo a Dios. Es allí donde únicamente sirven el vino añejo.
Mi querido hermano, el vino es el recuerdo incesante de Dios en el corazón de los hombres. Su sabor es amargo para el mundo, pero embriagante para el enamorado pues, una vez que lo prueba, ya no desea tomar otra cosa.
El vino solo afecta a quien previamente ha buscado con anhelo su amargo sabor y descubierto dentro de sí primeramente el sabor del mosto.
La Sagrada Copa es el Hijo del Hombre. La ambrosía su regusto. El lecho donde se descansa de la embriaguez es el abrazo del Señor.
Buscar beber de la Sagrada Copa es desechar a cualquier otro copero que ofrecerá a la postre otra bebida que sin embargo no calmará la sed. Después debes beber vino hasta olvidarte incluso de ti mismo. Debes estar totalmente ebrio para acceder a Su alcoba.
Es justamente en la Taberna, donde, por la amistad con los locos, puede cambiar el principiante su mosto joven por el vino añejo y embriagarse del todo."

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