¡Eres hijo de Abba! No necesitas
rechazar nada de ti mismo, recuerda que cada detalle de tu ser ha sido pensado,
formado y amado desde lo eterno.
¡Eres hijo de Abba! Aquí se
fundamenta tu dignidad. Que nadie ose tratar de arrebatártela.
¡Eres hijo de Abba! Quienes no lo
aceptan, nada saben de mí, por mucho que prediquen de mí los domingos.
¡Eres hijo de Abba! Levanta la frente. Nada hay más grande que ser un hijo de Abba.
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