1. Creemos en la Unidad del Ser.
2. Es la Fuente de la que fluye toda la vida y a la que vuelve
toda la vida.
3. Aparece con innumerables nombres y atributos.
4. Es el Creador de todo; toda la creación está abarcada en la
misericordia de la Divinidad.
5. Misericordia y benevolencia incluyen también guía estricta y
majestuosa.
6. Al nivel de la manifestación, el Amado se revela a Sí mismo
mediante dos aspectos complementarios: belleza (misericordia) y majestad
(justicia).
7. La humanidad fue creada "por las 'manos' del Amado".
8. En ese estado primigenio de suma cercanía, toda la humanidad
reconoció al Amado como a su Señor.
9. Toda la humanidad lleva en la profundidad de su ser el sabor y
la memoria de esta cercanía primigenia, lo que crea una gran añoranza: hombres y
mujeres anhelan volver al "estado en que ellos 'eran' antes de que ellos
'fuesen'".
10. Esta memoria latente se revive mediante la práctica del
dhikr, el recuerdo del Amado.
11. En la tradición Naqshbandi, se practica el dhikr en
silencio. El dhikr silencioso produce en el corazón una impresión
intensa e imperecedera (naqsh = impresión, sello; band = unir, atar).
12. No hay tiempos ni lugares prefijados para la práctica del
recuerdo; se recuerda al Amado siempre y en todo lugar, ya sea individualmente o
en grupo. Cuando nos reunimos en grupo, practicamos la meditación silenciosa del
corazón.
13. Creemos que nuestra vida es un viaje hacia el Amado. Aunque es
un viaje individual, nos unimos para apoyarnos mutuamente y para fortalecer la
energía del amor.
14. Creemos que el viaje no es posible sin un guía. El guía es
nuestro maestro.
15. El maestro es un ser humano que se ha entregado totalmente a
la voluntad del Amado, y por ello, se ha transformado en un espejo en el que se
reflejan los diferentes aspectos de la Divinidad.
16. Creemos que en última instancia, el maestro externo apunta
hacia el maestro interno, que reside en las profundidades del corazón de todos
los hombres y mujeres.
17. Aparte del dhikr silencioso hay muy pocas prácticas
específicas. Creemos y aspiramos a que todas nuestras actividades, día a día,
minuto a minuto, se realicen entregándonos a la voluntad del Amado.
18. Llevamos una vida común y corriente, y trabajamos
respetuosamente dentro de los límites de nuestras inclinaciones particulares,
talentos, formaciones y profesiones. Muchos de nosotros trabajan como maestros,
terapeutas, médicos, artistas y artesanos, en la sociedad en la que vivimos.
19. Creemos que la vida familiar ayuda a madurar, a asumir
responsabilidad y a crecer interiormente.
20. Independientemente de lo que hagamos o de donde estemos,
tratamos de no quedar atrapados por nuestras ocupaciones, circunstancias o
pertenencias, ni de ser posesivos con las personas o los objetos. A esta
práctica la llamamos tradicionalmente "soledad en la multitud“ o “pobreza del
corazón".
21. Observamos estricta y humildemente las leyes y reglas de los
países en los que vivimos.
22. Tratamos de "limpiar nuestro propio terreno" en vez de
predicar a nuestro prójimo sobre como "limpiar" el suyo.
23. Evitamos manifestaciones y discusiones públicas innecesarias.
24. En tiempos de adversidad colectiva, oramos silenciosamente en
nuestros corazones por el bienestar del mundo.
25. En cada reunión, antes de la meditación grupal, oramos
silenciosamente en nuestros corazones por el bienestar de aquellos que lo
necesitan, a petición de los amigos y familiares del necesitado que se
encuentren entre nosotros.
26. Respetamos los diversos senderos, creencias, opiniones y
formas de conducta humana. Entre nosotros hay miembros de diferentes religiones
y credos.
27. Creemos que nuestra libertad personal termina donde comienza
la libertad de nuestro prójimo.
28. Intentamos dar primacía a nuestros amigos sobre nosotros
mismos, pero usamos nuestra honesta discriminación para no abusar del respeto
que nos debemos a nosotros mismos.
29. En todas nuestras circunstancias, que oscilan entre la alegría
y el sufrimiento, practicamos la actitud correcta hacia el Amado: en tiempos de
alegría, la actitud de agradecimiento, y en tiempos de dolor, la actitud de
perseverancia.
30. Creemos que el sendero es eterno, y que su mensaje ha sido
trasmitido desde tiempos inmemoriales, en diferentes lugares, mediante una
cadena ininterrumpida de maestros.
31. Creemos que todos los caminos llevan al Amado.
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