Imagina una balanza. De un lado puso Abba su Amor por ti, del otro lado puso la posibilidad de encarnar su Amor en un ser humano. Ganaste tú.
Esa es la razón por lo que me hizo como tú. No nací para ofrecer mi sangre a cambio de su perdón, como si Él necesitara de un acto así de salvaje para amarte y perdonarte. Nací, me encarné, viví y me entregué simplemente porque Él te ama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario