martes, 19 de junio de 2012

La dimensión... (sigue)


“Humanización” que es “hermanización”

El mundo de hoy está lleno de mensajes que hablan de desarrollo personal, de ser mejores seres humanos, de desarrollar nuestro potencial, de ser triunfadores, de ser eficaces. En última instancia se está hablando de la “humanización”: hacernos más y mejores seres humanos.

Lejos de mi intención decir que esto no debe ser así, pero sí quiero explicitar si el seguimiento de Yeshua es un camino de humanización o es algo distinto.

Humanizarse es bueno, de hecho es un gran paso en la historia de la conciencia humana que ha pasado de girar en torno a entidades externas, hacia poner en el centro de la reflexión al ser humano mismo. Humanizarse, potenciar las capacidades, formar las habilidades, asumir las debilidades y amar las incoherencias es parte de ser mejores seres humanos y, por supuesto, es parte del caminar del sufismo de Yeshua.

Más no se queda aquí. Para el sufí es preciso dar un paso más: el sentido de su vida no es tanto ser mejor, sino ser mejor para los otros, es decir, no humanizase, sino hermanizarse.

Hermanizarse significa ser conscientes de la existencia del cosmos, del mundo y sus criaturas, no como objetos de producción, explotación, degradación o aniquilación, sino como hermanos menores (menores en conciencia) que han de ser cuidados, protegidos como parte fundamental de una creación que no nos pertenece, sino que pertenece a Abba.

Hermanizarse es aceptar que nuestra idea de individuos separados es una fantasía. Existimos con los otros y las otras y son ellos quienes nos ayudan a saber quiénes somos, qué hacemos en este mundo, cómo queremos ser, cómo queremos vivir y a qué causas es importante dedicarnos.

Aceptar y asumir la existencia y la dignidad de “la otredad” que comparten tiempo y espacio conmigo, a quienes necesito para vivir y de quienes soy co-responsable. Pasar de considerar a los demás bajo el prisma de mis intereses personales – dignos o rastreros – para conocer su excelsa unicidad. Contemplarlos en su grandiosa belleza, en su ser, y respetarlos profundamente.

Hermanizarse es ser hermano de uno mismo, dejar de ser Satanás de mí mismo (literalmente significa el acusador) para amarme, aceptarme y asumirme en responsabilidad como un ser único y hermoso, pero capaz de utilizar sus talentos para destruir, separar y explotar a otros.

Como parte de su práctica espiritual el sufí de Yeshua busca hacerse hermano de sí mismo, de los otros y las otras y de la creación entera, pero no desde el sentimiento, sino desde la práctica concreta, las acciones eficaces y sustentables.

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