“Humanización” que es “hermanización”
El mundo de hoy está lleno de
mensajes que hablan de desarrollo personal, de ser mejores seres humanos, de
desarrollar nuestro potencial, de ser triunfadores, de ser eficaces. En última
instancia se está hablando de la “humanización”: hacernos más y mejores seres
humanos.
Lejos de mi intención decir que
esto no debe ser así, pero sí quiero explicitar si el seguimiento de Yeshua es
un camino de humanización o es algo distinto.
Humanizarse es bueno, de hecho es
un gran paso en la historia de la conciencia humana que ha pasado de girar en
torno a entidades externas, hacia poner en el centro de la reflexión al ser
humano mismo. Humanizarse, potenciar las capacidades, formar las habilidades,
asumir las debilidades y amar las incoherencias es parte de ser mejores seres
humanos y, por supuesto, es parte del caminar del sufismo de Yeshua.
Más no se queda aquí. Para el
sufí es preciso dar un paso más: el sentido de su vida no es tanto ser mejor,
sino ser mejor para los otros, es decir, no humanizase, sino hermanizarse.
Hermanizarse significa ser conscientes
de la existencia del cosmos, del mundo y sus criaturas, no como objetos de
producción, explotación, degradación o aniquilación, sino como hermanos menores
(menores en conciencia) que han de ser cuidados, protegidos como parte
fundamental de una creación que no nos pertenece, sino que pertenece a Abba.
Hermanizarse es aceptar que
nuestra idea de individuos separados es una fantasía. Existimos con los otros y
las otras y son ellos quienes nos ayudan a saber quiénes somos, qué hacemos en
este mundo, cómo queremos ser, cómo queremos vivir y a qué causas es importante
dedicarnos.
Aceptar y asumir la existencia y
la dignidad de “la otredad” que comparten tiempo y espacio conmigo, a quienes
necesito para vivir y de quienes soy co-responsable. Pasar de considerar a los
demás bajo el prisma de mis intereses personales – dignos o rastreros – para
conocer su excelsa unicidad. Contemplarlos en su grandiosa belleza, en su ser,
y respetarlos profundamente.
Hermanizarse es ser hermano de
uno mismo, dejar de ser Satanás de mí mismo (literalmente significa el
acusador) para amarme, aceptarme y asumirme en responsabilidad como un ser
único y hermoso, pero capaz de utilizar sus talentos para destruir, separar y
explotar a otros.
Como parte de su práctica
espiritual el sufí de Yeshua busca hacerse hermano de sí mismo, de los otros y
las otras y de la creación entera, pero no desde el sentimiento, sino desde la
práctica concreta, las acciones eficaces y sustentables.
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