martes, 19 de junio de 2012

La dimensión social del mensaje de Yeshua


Si el centro del mensaje de Yeshua es la compasión, la lucha por la justicia y la integración de los marginados del sistema; si el acento de su espiritualidad es la “humanización” que es más bien  “hermanización”, la práctica de los sufíes que seguimos a Yeshua ha de girar en estas coordenadas si quiere ser fiel a su Maestro.

 La compasión

Yeshua, cuando mira la miseria en la que son obligados a vivir quienes se acercan a él buscando ayuda, siente “que se le revuelven la entrañas” (significado literal del verbo griego usado en los textos del evangelio) Esto es, por un lado, el sentimiento de compasión que lo sacude al ver la situación en la está esta pobre gente, compasión que lo toca y lo hiere en lo más hondo hasta – en ocasiones – arrancarle lágrimas de dolor.

Por otro lado, las entrañas revueltas apuntan a la ira, la “indignación ética” de la que hablarán los filósofos, el sentimiento de coraje ante la vulnerabilidad del otro, ante la opresión de que era víctima la mayor parte del pueblo pobre, que se vivía indefenso ante el poder de Roma, de los sacerdotes o del Templo.

 Compasión e ira, indignación profunda que lo movía a hacer lo que estuviera en sus manos para solucionar la situación. Lo que estuviera en sus manos significó literalmente oponerse a la Ley (cuando menos a la interpretación cerrada y legalista que el judaísmo de aquel tiempo hacía de dicha Ley) y curar en sábado, sentarse a comer con “pecadores”, tocar leprosos y abrir el mensaje del Reino a los extranjeros.

 La compasión de sufí de Yeshua ha de buscar a los más abandonados, los mal vistos, los “pecadores” de las religiones establecidas; ha de dejar que “los niños se acerquen” (los niños eran símbolo del más absoluto desamparo) no ha de preocuparse por la pureza legal, por las buenas costumbres o por el orden establecido cuando se trate de mostrar – con hechos y no sólo con palabras – que Dios es Abba (Papá) y que su voluntad es que todos nos tratemos como hermanos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario